Tus brillantes
ojos, cuales estrellas iluminan la sumisa oscuridad y caen holgazanes en el
horizonte, con las nubes arrojadas por el helado viento del norte.
Ese confuso
y loco amor que tengo me envuelve, me consume y al mismo tiempo me hiere,
porque en noches como esta es cuando tu mirada constante, tus palabras precisas
y tu sonrisa perfecta me apuñalan, aunque sabiendo que tú estas ahí dentro.
¿Por qué?,
Si siendo yo, la que puede consolarte en esas épocas de desenfreno, me llevas
en lo más recóndito de tu mente, somos uno y me partes; no entiendo tu
insistencia en apartarme, si para el mundo no eres nadie, para mi eres todo el
mundo.
Está bien,
me quedaré con esa foto, y una taza de ese ron sedante que poco a poco me
convierte en su cómplice y me hace recordarte, sentir tus húmedos labios y esa
espalda que se dibuja con líneas por mis manos. ¿Por qué? sí tan lejos estas más cerca te
tengo; solo pido a Dios que el día que me liberen tus cadenas, mi vida no haya
acabado y siga con la obsesión despierta de amarte tanto.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario