Carta
a los estudiantes novatos
Sr.
Alfredo Pérez Guerrero.
Su carta me ha llamado mucho la atención
por el motivo de encontrarme en esta situación, explícitamente he quedado
conmovida con sus palabras tan inspiradoras y me he visto en la obligación de
responderla, como parte de un nuevo renacimiento hacia al educación ecuatoriana
y una juventud, que debe dar pasos gigantescos en busca de un mejor progreso,
sobretodo tener en cuenta que ¨quedo atrás
la adolescencia y ha comenzado la juventud. La adolescencia fue como la aurora
del espíritu y la juventud es el sol en la mañana¨ (PEREZ, 1965, pág. 11).
Los estudiantes somos un mundo lleno de
curiosidades, inquietudes, en ocasiones dudas que comienzan a dirigirse en el
momento que uno elige una vida distinta, responsable, una vida universitaria, que
¨tiene una misión que desborda y sobrepasa a los objetivos meramente económicos,
a los objetivos de ganar el pan y de gozar una posición holgada¨ (PEREZ: 1965, pág.
14), que realmente para todos en este tiempo, estar sentado en una aula universitaria
es un gran triunfo, por el hecho de que la educación se ha renovado, al existir
muchos inconvenientes de dirigir su futuro en el camino correcto.
Difícil, se tomaría esa palabra pero no
lo hago, porque creo firmemente en la capacidad de cada uno de nosotros, en
defender nuestros ideales como lo ha dicho en su carta, en que los estudiantes
de ahora, si no viven para servir, no sirven para vivir, porque ¨hombre, es decir,
seres que pongan su dignidad, su libertad, su amor a la Patria y a la
Humanidad, por encima de su propia vida¨( PEREZ: 1965, pág. 19), en una
juventud que dejo atrás ese pensamiento mediocre y crece con el saber del
mañana, tanto así que nos obliga a esforzarnos de una manera ardua a sacrificar
todo lo que uno posee.
Nadie ha dicho que este no va a ser un
transcurso lleno de obstáculos, es más, habrá
un sin fin de tropiezos solamente hay que darse cuenta de que el simple hecho
de levantarse se es mejor, se ha superado. ¨es esencia de la vida, mientras es
vida, el rehacerse a sí misma, en cada hora y en cada instante, para perdurar,
para crecer, para fortificarse¨ (PEREZ: 1965, pág. 15).
Sus palabras se incrustan en el corazón
de un estudiante, da alas, motivación, poder, porque la educación es el centro
de todo ser humano, con ella lleva la pasión de ser grande, de superarse por sí
solo, de demostrar que valemos por lo que sabemos y damos a saber a los demás,
aunque ¨la inteligencia no es nada, si no está acompañada por las otras
virtudes¨(PEREZ: 1965, pág. 17), sí, que nos va a dar de comer, ese cartón como
muchos lo llaman, pero no hay nada más satisfactorio de haber cumplido con las
metas trazadas y estar ejerciendo lo que con tanto sacrificio logramos.
Quizá todas sus peticiones se cumplan,
aunque sean especialmente dirigidas a los hombres, entiendo que el modo de
pensar en esa época era muy errado, ahora las mujeres poseemos las mismas
igualdades a pesar de las diferencias que tomen aun ellos en nosotras, hemos
luchado valientemente para obtener los mismos derechos, somos inteligentes,
capaces de ponernos al frente en cualquier instinto que ocurra. Hemos sufrido, pero
aun así levantamos la cabeza y por fin observamos que todas ya somos parte de
un mundo lleno de justicia y equidad.
En fin todos estamos formando los
profesionales del futuro, siempre teniendo en cuenta que los principios van de
la mano con la inteligencia; no es
necesario pisotear a los demás para ser grande, el respeto, la consideración y
la responsabilidad son lema de cada día y a pesar de todo, siempre tener en
cuenta que primero un es ser humano y si no te nutres con tal no hay manera de
que hagas tanto para que tu corazón, tu alma no se llene, que solo se baste de
dinero.
Y se digno del privilegio de
formar parte de este grupo de jóvenes ecuatorianos encargados de guardar y
custodiar los valores esenciales de nuestro pueblo: su cultura, su afán de
libertad, su ímpetu de progreso y su honor.
Integras, desde hoy, la
vanguardia a quien la Patria ha encargado señalar la meta de su destino.
¡Se digno de ese privilegio y
de esa responsabilidad! (PEREZ: 1965, pág. 21).
Mis más sinceros agradecimientos y mi
total respeto.
Bibliografía.
·
PEREZ,
Alfredo, “La Universidad y La Patria”,
Editorial Universitaria, Ecuador, 1965.
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